Comienza un nuevo día en la apacible y ejemplar vida de vuestro héroe favorito, un servidor. Limpio mi bello rostro de legañas y demás cosas indignas de ocupar dicho espacio que hayan tenido a bien aparecer a lo largo de la noche, saco lustre a mi dentadura y vacío mi vejiga. Hora de ir a la cocina, me echo un buen tazón de leche con crispis (hoy no son miel pops, primer punto dramático del día) y me dirijo a saborearlos junto a mi ordenador viendo un rato mi facebook y twitter, como cada mañana.
Hasta aquí un día normal, pero sed pacientes, pronto vendrá el giro de guión inesperado y ¡zasca! ya lo tendréis, ¡otro genial post!
Termino mis crispis, le rescindo el contrato a Kaká, vuelvo a lavar mis dientes (no me gusta el regustillo que se me queda después de desayunar en la boca) y me dirijo a la cocina, donde enchufo mi móvil a mi conexión wi-fi para ver si alguien ha tenido a bien comunicarme algo vía guasá, y de paso quedar para ir al gimnasio un rato (sí, de ahí viene la musculatura de gladiador que podéis observar últimamente con regocijo en mi cuerpo). El guasá tarda en cargar, tengo muchos mensajes, demasiado tiempo sin abrirlo, mientras carga voy a ver el correo ordinario, tengo dos cartas, una de yoigo y otra de cajamar.
Es el momento de ponerse
esta música de fondo mientras sigues leyendo
Los de yoigo como siempre, unos 8 eurillos por comunicarme con la gente, me parece bien, pero ¡Achtung! ¡La carta de cajamar trae dos hojas! ¡Y solo una es el recibo del móvil!. En este punto, vuestro apuesto héroe decide que esta gente no puede ofrecerle nada interesante, y tiene todavía medio libro de Terry Pratchett por leer, pero no, algo en mi cabeza empieza a olerse la tostada... "
¿De verdad no vas a leer una carta del banco? ¡las letras son muy pequeñas!" . Una vez más las letras en cursiva tienen razón, con esta gente nunca se sabe, vamos a ver que me cuentan.
¡¡¡¡EH!!!! ¡¡¡¡¡¡¡PERO BUENO!!!!! ¿Qué es esto? ¿que me vais a cobrar qué? ¿9 euros trimestrales por mantenimiento de cuenta? ¿20 euros anuales por tener una tarjeta que me permita sacar mi dinero cuando lo necesite? ¿50 céntimos por cada recibo que pague en mi cuenta? echando cuentas, teniendo en cuenta que solo pago el móvil en mi cuenta, ¿os tengo que pagar 62€ al año por dejar que hagáis negocio con mi dinero? ¿acaso parezco un payo que perdió la guerra?*. Yo había oído que iban a rescatar a esta gente, ¡pero no sabía que querían atar la cuerda a mi cuello! cuando veo pelis de aventuras, el héroe suele atar la cuerda a un árbol muy grande para rescatar a la guapa, ¿esta gente qué clase de películas ve?
Me dirijo al banco, cartilla y carta en mano, comienza el primer round
(Es hora de cambiar la música y ponerse
esta otra)
Entro al banco, hay un raro olor a azufre....
-Buenos días señor, vengo a cerrar mi cuenta
-¿Puedo preguntarle por qué?
-Por esto (le enseño la carta que acabo de leer)
-Enséñeme su cartilla, por favor (se la enseño). A usted todavía no le han cobrado nada de esto
-¡Ni me lo van a cobrar! cierre mi cuenta y ponga la pasta justo aquí
-Un momento, esta cuenta no es de esta entidad, es de otra que hay a 200 metros y no te la puedo cerrar, porque tengo que grapar el contrato a la cancelación, y su contrato no está aquí
Sé que este tipo me está mintiendo, pero no pasa nada, estoy muy mentalizado para este combate, acepto ir al segundo round, pero será otro día.
Amanece un nuevo día en mi vida.... ¡que no! que es coña, me ahorro lo de desayuno esta vez, aunque podéis volver a leer los dos primeros magníficos párrafos de este post si lo deseáis.
Entro a la oficina donde me han dicho que debo cerrar mi cuenta.
-Buenos días, vengo a cerrar mi cuenta
-¿Puedo preguntarle por qué?
-Por esto (le enseño la carta a este tipo también)
-Entiendo, ¿y has encontrado ya un banco que no te cobre comisiones?
¿Cómo? ¿me está preguntando si lo estoy dejando por otro banco? ¿qué hago yo ahora? ¿le digo que no es él, que soy yo? ¿le digo que no hay otro, que simplemente necesito tomarme un tiempo? nunca pensé que tendría esta conversación con un banquero.
-Bueno, he encontrado uno que me las quiere cobrar, y no estoy dispuesto a ello
-De acuerdo, deme su tarjeta (la rompe delante de mi con sus tijeras, está intentando hacerme daño y restregándome nuestro pasado juntos, pero eso no funcionará conmigo, ya he visto su verdadera cara)
-¿Algo más?
-No, nada más, vaya a la ventanilla y que le den su dinero.
Como sospechaba, ni rastro de mi contrato, aquel que necesitaba imperiosamente el primer usurero para poder cerrar mi cuenta. Me da igual, no es momento de pensar en lo duro del camino, sino de disfrutar del dulce sabor de la victoria. Salgo del banco con mi dinero, el sol reluce, hace un día maravilloso, me pongo mis gafas de sol y emprendo el camino de vuelta hacia el hogar sintiendo el fresco aroma del día en mi cara.
Y... señores y señoras, ahora es cuando las lágrimas empiezan a surcas vuestros rostros, porque así es como termina la historia de como un servidor luchó contra la tiranía de las comisiones abusivas y consiguió salir airoso de dicha cruzada. Algún día los juglares hablaran de este hecho, y vuestros nietos podrán contar a sus amigos, que sus abuelos conocieron a tan magno héroe.
* Expresión registrada bajo los dominios del Macho Legendario